LA DIMENSION ETICO-POLITICA EN EL DISCURSO DE ENRIQUE PICHON RIVIERE
Roberto R. Montenegro
En este escrito deseamos seleccionar algunas inscripciones ético-políticas en el campo de construcciones que ha realizado Enrique Pichon Rivière, y subrayar su pervivencia en nuestras propias prácticas y posicionamientos.
Las temporalidades múltiples de su biografía, de su horizonte de época, de los linajes discursivos que convergieron en las coordenadas de espacio-tiempo en que realizara su obra, podemos pensar que se han desplazado para inscribirse en un tiempo histórico, que se han localizado ya en un pasado mediato.
Aquí, sin embargo, queremos pensar que esos tiempos de realizaciones, de luchas y de proyectos en los que estuvo implicado Pichon Rivière; en su accionar, en sus modalidades de intervención, en su tarea docente, ha constituido en su accionar todas las conmemoraciones futuras. Es en ese sentido que tales realizaciones nos alcanzan hoy, nos marcan con rasgos que inciden en nuestras capacidades enunciativas y en los guiones que orientan nuestras prácticas.
Subrayamos en primer lugar la orientación, el sentido de sus prácticas, comprometida con lo que podríamos denominar hoy “producción de ciudadanía”. Ello implica un accionar en el que la dimensión ético-política ha sido indisociable de las prácticas profesionales, razón por la cual dicha dimensión afecta insistentemente a las líneas de significación dominante que, entonces como ahora, van enlazadas a la tradición epistemológica, a esos modos de concebir al saber del hombre como emergente de territorios donde mora una única Verdad.
Así, encontramos que la densidad de ese linaje, el de la tradición científica y “explicativa”, que orienta desde la Modernidad Temprana el accionar de los agentes de las ciencias del hombre, se encuentra
obviamente presente en Pichon Rivière, en tanto que pensador y hombre de ciencia; pero en él esto es jugado de un modo singular. El mandato reflexivo de la ciencia, colonizado por la racionalidad subjetiva, por esa lógica “conjuntista identitaria” de la que nos habló Castoriadis, será constantemente afectado por la dimensión ética y política. El cuidado epistemológico implica que esta dimensión no puede dejar de tomar en consideración a quien es, para Enrique Pichon Rivière, el “verdadero sujeto” que ha sido invisibilizado por la figura del “individuo”: el sujeto colectivo.
En ese sentido, la orientación general de la acción que hoy podemos valorar quienes pertenecemos al dominio de las denominadas ciencias sociales, nos demanda sostener el legado en virtud del cual podamos contribuir a la institucionalización de una “moral racional”, capaz de sostenerse entre los dispositivos de captura totémicos y los sujetos de la ética del pos-deber, atomizados e ilusoriamente clausurados en sí mismos.
La dimensión ética, el cuidado de Sí, el cuidado de las Tres Ecologías, de las que nos habla Guattari, es el desafío de estos tiempos de incertidumbre. Hoy podemos indexar pertinentemente los envíos pichonianos, particularmente en un tiempo en el que asistimos al “fin de las certezas”, en el que se hace perentorio que aquella dimensión desplazada por el imperialismo de la razón tecnológica, vuelva a ocupar el centro del escenario Remontar la deriva de líneas de significación decisivas para esta orientación ético-política, nos reenvían a los aportes de quien señalara la importancia de realizar una crítica de la vida cotidiana y esquivar las tentaciones de la repetición y los dogmas.
Es de esperar que las líneas intensas que emergieron en tiempos de Pichon Rivière, sigan insistiendo en el haz de sentido con el que acudimos a nuestra “cajas de herramientas”, y que las operaciones que realicemos en puntos singulares del ecosistema antes aludido, se sostengan en esquemas orientativos de la acción proveniente de aquel resplandor lejano.
Buenos Aires, 24 de Mayo de 2007