Pichon Riviere, eterno exiliado.
Cristian Varela
Pichón Rivière fue un exiliado de varios tópicos: territorios, lenguas, culturas y también clases sociales. Nace en Ginebra pero de padres franceses quienes por razones políticas se habían distanciado de la alta burguesía a la que pertenecían. A los dos años ya está viviendo en medio de la selva del chaco correntino, donde el padre inicia una explotación agrícola y él pasa del francés al guaraní, antes de aprender el castellano. A estas extranjerías se suma el hecho de ser medio hermano y a la vez primo de sus hermanos. Tras el fracaso en la explotación agrícola la familia se traslada a la ciudad de Goya, donde en el transcurso de la adolescencia descubre la sexualidad -del prostíbulo y del psicoanálisis- y el socialismo. Luego será Rosario y más tarde en Buenos Aires, donde, extranjero en la gran ciudad, estudia Medicina y convive en pensiones con la bohemia y la política: Arlt, los hermanos Discépolo, los exiliados de la España republicana... Extranjero también en la Medicina es ya psicoanalista antes de ser facultativo de guardapolvo blanco.
Tal vez uno de sus exilios más duro haya sido el que lo expulsa del Hospicio de las Mercedes, llevándolo a fundar su propia escuela de Psicología Social. El carácter contra institucional de la medicina que aplica en el Neuropsiquiátrico -con sus dispositivos grupales, las peñas, los equipos de fútbol– constituye una otredad que la medicina hegemónica no soporta. Otro exilio para él doloroso y a la vez –o tal vez por lo mismo- silencioso, fue su distanciamiento de la Asociación Psicoanalítica que él mismo había cofundado.
Pero si estos exilios y extranjerías no ocurren sin tristeza –cosa que él siempre supo- ellos fueron siempre menores que las fundaciones que Pichón Rivière realizó: equipos de fútbol y grupos políticos y de estudio, escuelas, teorías y asociaciones. Respecto de la fundación de la APA hay algo que aún no fue cabalmente expresado y que sin embargo le ha dado una fuerte impronta al psicoanálisis en la Argentina; no hay en nuestro medio un fundador o fundadora que luego fuera erigido como el padre mítico de la corriente. Antes bien fue un grupo de jóvenes, entre los que se destacaron Rascosvky y el propio Pichón quienes crearon las condiciones para que el psicoanálisis adviniera, incluida la “invención” de ese padre faltante en las figuras de Cárcamo y Garma, analistas ya formados en Europa, pero que no pertenecían al grupo de jóvenes impulsores. Mayo 2007