Entrevista entre Georges Lapassade y Ahmed Lamihi
Georges Lapassade, nacido en 1924, es profesor emérito en la
Universidad de Paris VIII. Filósofo, psicosociólogo, etnólogo, es
también uno de los fundadores de la corriente francesa del análisis
institucional (A.I.)...
En la entrevista que sigue, hemos pensado que sería útil remontarnos a
las fuentes del A.I., no solamente para valorar mejor el camino
recorrido desde el nacimiento de esta corriente, sino sobre todo
porque tal recuerdo histórico nos parece indispensable para aquel que
se quiera hacer una idea clara sobre la génesis teórica de eso que se
llamará en Francia, a partir de 1963, “la pedagogía institucional-
autogestionaria” de la cual G.Lapassade es igualmente co-fundador.
Escuchémosle.
- A.L.: G.Lapassade, tu fechas el nacimiento del análisis
institucional (A.I.) en 1962, y sitúas la primera fase de tu
itinerario institucionalista entre 1962 y 1968. Cuales son para ti ,
las primeras fuentes del A.I.?
- G.L.: En 1959, creo haber tenido a pesar de las dudas, un proyecto
de carrera: yo quería llegar a ser psicosociólogo clínico.
El psicosociólogo clínico, es alguien que se define, o definiéndose,
por dos actividades complementarias: una actividad de formación y una
actividad de intervención.
La actividad de formación está dirigida a ciertos adultos (cuadros de
empresas, etc.) que, a partir de 1955 precisamente, se ha inspirado
fuertemente en un dispositivo americano, el del Training Group (grupo
de formación). Este dispositivo ha sido inventado por azar en 1946
por el psicólogo Kurt Lewin en el curso de una sesión de formación de
verano sobre los problemas de grupo, en Bethel, en los Estados Unidos.
En estas sesiones se proponían cursos sobre la psicosociología de los
pequeños grupos, la de Moreno que se llamaba “sociometría”, o la de
Lewin y su escuela que era llamada “dinámica de grupo”, y en la cual
había conceptos como los “conflictos de líderes”, “las comunicaciones
en los grupos”, etc.
Se transmitían estas cosas en las sesiones de verano. Eso se hacía
durante la mañana. Pero, por la tarde, Lewin (que era el animador de
esos encuentros) se reunía con sus asistentes, el staff de formadores.
Utilizaban sus conocimientos sobre la vida de los grupos para
describir y analizar su trabajo en los talleres del día que acababa de
transcurrir. Una tarde, los alumnos entraron sin ser invitados y
escucharon. Luego dijeron: “Ustedes hablan de nosotros y eso que
ustedes dicen nos interesa”.
Estas personas estaban allí para formarse en los “procesos de grupo”.
¿Porqué no tomar como punto de partida de su formación, no ya
experiencias realizadas en otro lugar, en la universidad..en
laboratorios de dinámica de grupos, sino en ese mismo laboratorio, en
ese mismo taller, en ese mismo grupo?. Se les ayudaría así a descubrir
a partir de su vivencia “las leyes de funcionamiento de los pequeños
grupos"” Y es así podríamos decir, que se inventó el T.Group.
- A.L.: Sería necesario recordar que este método del T.Group ha sido
importado en Francia por un grupo de psicosociólogos franceses, entre
los cuales se puede citar a título de ejemplo, Max Pagès, Robert Pagès,
Claude Faucheux...
- G.L.: En efecto, se trata de cinco personas que han sido enviadas a
una sesión de verano, de Bethel en 1955, por el “Comisariado francés
de la productividad”. Ellos pasaron una parte del verano de 1955 en
estos cursos americanos. Importaron pronto este método a Francia y en
otoño, lanzaron entre nosotros el movimiento de los T.Groups. Se habló
entonces de “pedagogía no directiva” para describir el trabajo del
“monitor” en un T.Group.
En lo que concierne a la intervención, se habla cuando una empresa,
una asociación, una escuela demandan a unos psicosociólogos para que
vengan a ayudar a las personas a reflexionar sobre los problemas y a
intentar resolverlos.
Daré un ejemplo que yo desarrollé entonces.
Se trata de una institución de niños con dificultades, en situación de
fracaso escolar, que vieven en un internado. Este es atravesado por un
conflicto entre dos concepciones del establecimiento: una es una
concepción pedagogista, la otra es una concepción más terapéutica. En
este establecimiento hay cinco clases de las cuales cuatro quieren
funcionar de manera conforme a los principios de la Educación
Nacional. Es la primera corriente.
La otra corriente, que está compuesta por una de ellos cinco enseñantes
y por los psicólogos del establecimiento, quiere por el contrario,
acabar con esta pedagogía en el establecimiento, y desarrollar allí
una pedagogía más terapéutica en base a, dicen ellos, que estos niños
son enfermos de la escuela y que su reeducación se desarrolla en un
establecimiento de cuidados.
El director presionado `por el clan de los psicólogos del
establecimiento, va a llamar a los intervinientes, los socioanalistas,
del cual yo formaba parte, para elucidar dicho conflicto. Nosotros
fuimos a trabajar en el establecimiento durante una semana sobre la
base de una asamblea general permanente.
Un psicosociólogo clínico es pues alguien que interviene a demanda. Y
eso no tiene nada que ver con el sociólogo clásico o el etnólogo que
pide permiso para mirar como eso funciona y no hace nada más que
mirar.
El psicosociólogo consultante o el socioanalista no viene más que
porque se le invita a venir y se le paga para animar un trabajo de
análisis colectivo que puede durar tres días o veinticinco años como
en el caso del psicólogo inglés Eliott Jacques, que trabajaba en
una gran empresa inglesa.
Desde que me empecé a formar en esas técnicas, y más precisamente en
T.Group, estuve fascinado por este tipo de ritual de iniciación. Había
casi en este momento, entre nosotros, una mística del T.Group.
Era un juego, pero era un juego grave. En principio, no se debía dar
su nombre. Se estaba sentado alrededor de una mesa, cada uno ponía un
papel delante de él con su nombre solamente, al monitor también se le
conocía por su nombre, se le tuteaba en general, era un profesor de
universidad. Eso venía del modelo americano.
Se pasaba el tiempo discutiendo sobre lo que pasaba allí. La regla que
el monitor recordaba sin cesar era la siguiente: “Nosotrso estamos
aquí solamente para analizar lo que pasa entre nosotros aquí y ahora”.
- A.L.: ¿Era como dicen los psicosociólogos, un grupo centrado sobre
el grupo?
- G.L.: Había varios nombres. Se le llamaba “Training group” (grupo de
entrenamiento o de formación), “grupo de diagnóstico”, “grupo de
base” o “grupo centrado sobre el grupo”...
Eran grupos que se autoanalizaban ellos mismos permanentemente con un
fin didáctico.
Había una pedagogía nueva en su base. Yo estaba en ese momento en el
C.N.R.S. (Centro Nacional de Investigación Científica) como agregado
de investigación, no tenía práctica pedagógica directa. No enseñaba en
ningún lado. Es la razón por la cual pasé de la pedagogía a la
psicosociología de grupo, pero una psicosociología fuertemente marcada
por sus orígenes pedagógicos.
Mi primer interés por el T.Goup ha sido sobre todo pedagógico y mi
primer artículo sobre la cuestión llevaba por título: “La función
pedagógica del T.Group”. En este artículo, recordaba que la pedagogía
utilizda en el T.Group era una pedagogía no directiva, en el sentido
que no había transmisión de conocimientos. Era el contrario de la
pedagogía tradicional, que era directiva porque reposaba sobre la
transmisión de conocimientos.
El conocimiento emergía del grupo por sí mismo. No había, se decía,
saber anterior a la constitución de este grupo. Por lo tanto, la
pedagogía tradicional, no solamente supone una transmisión de saber,
sino que también supone el modelo de la escuela, con las reglas de
funcionamiento de la clase. Por ejemplo lel marco horario ( el empleo
del tiempo) es una regla organizacional. Supone también que la
finalidad de la escuela es formar personas transmitiéndoles
conocimientos.
El T.Group permitía, además del descubrimiento de la dinámica de grupo,
aquella más específicamente pedagógica y crítica, de los
funcionamientos de toda pedagogía: se volvían visibles y analizables,
a condición de poner más el acento sobre la elación con el monitor. La
pedagogía del T.Group tenía también una dimensión innovadora en la
medida en que podía provocar una reflexión sobre los principios
universales de la pedagogía.
Los horarios de la formación por ejemplo, responden a un universal: en
todas partes donde hay escuelas hay horarios. En todas partes, en las
sociedades modernas, donde se organizan actividades sociales, hay
reglas, espacio-temporales fundamentalmente. Se puede pues llamar eso
una institución. Y el T. Group no escapaba a ello. Pero no se quería
verlo. Yo propuse que nos ocupáramos de ello.
Entre 1962 y 1970, en el momento en el cual yo lanzo la proposición de
estudiar las reglas institucionales de la formación o de la terapia,
una definición de la institución emerge de esta experiencia práctica
del T.Group. Al mismo tiempo, y no es contradictorio, esta definición
de institución es durkheimiana, y parsonniana.
Tomemos con Talcott Parsons, el ejemplo de la relación médico-
paciente. Cuando el enfermo se encuentra con el médico, es a vecs en
el marco organizado de un dispensario, de una consulta. Además, el
médico pertenece al orden de los médicos, hay un poder sobre el
enfermo que se inscribe en una tradición social muy antigua, su saber
y su competencia son garantizadas por un diploma, el doctorado, está
sujetado al secreto profesional,etc. He aquí el contexto institucional
de su encuentro. Se llama aquí instituciones a ese sistema de normas
sociales instituidas. Es en ese sentido que en 1900, dos discípulos de
Durkheim, Fauconnet y Mauss, escriben en un artículo de La
Enciclopedia: “La sociología es la ciencia de las instituciones”.
-A.L.: Tu propones pues en 1962, situar la relación pedagógica o
terapéutica en su contexto institucional...y de analizar ese contexto
en el sentido durkheimiano del término, en el sentido en que Parsons
analiza la relación médico /paciente como una relación
institucionalizada. ¿No está ahí uno de los objetivos principales de
la psicoterapia institucional?
- G.L.: La psicoterapia institucional, es en principio una etiqueta,
que ha sido utilizad por primera vez por Gilles Daumezon y P.Koechlin,
en 1952, en un congreso en Lisboa – y cuya comunicación ha aparecido
en los Anales Portugueses de Psiquiatría (1952) . Jacques Ardoino y
René Lourau han reproducido una parte de este texto, en Las pedagogías
institucionales. Es claro que en ese texto, hay una equivalencia de
sentido entre institución psiquiátrica y establecimiento psiquiátrico.
Ellos llaman psicoterapia institucional, el camino de renovación que
va a luchar contra la burocratización de ese mundo cerrado, ese mundo
de aislamiento y encierro que representa el hospital psiquiátrico y
para eso se va a analizar esta “institución”: “Teniendo que utilizar
el hospital Psiquiátrico como medio de tratamiento, el médico debe
conocerlo bastante exactamente y, con una lucidez sin indulgencia,
debe penetrar la estructura esencial. Lejos de la imagen de Epinal que
hacía del hospital un “asilo” y más todavía un lugar de tratamiento,
el establecimiento aparece más realmente como un mundo cerrado al cual
conviene aplicar una técnica de examen de tipo sociológico” (Op. Cit.,
p.60).
Este examen sociológico, que s un análisis institucional realizado
desde el interior del establecimiento de cuidados, está vinculado al
proyecto de utilizar el conjunto del establecimiento de cuidados como
un medio de tratamiento. Se va por ejemplo a cambiar al enfermo más
sistemáticamente de pabellón, se le va a hacer participar en las
discusiones sobre la vida del hospital, etc..
Para transformar este hospital que frena los tratamientos, que vuelve
al enfermo más enfermo, para evitar que el hospital sea productor de
enfermedad, es necesario hacer de el una herramienta institucional. Eso
supone este “análisis sociológico” que se llamará más tarde “análisis
institucional”.
Al final de su texto, se lee esto: “el instrumento esencial consistirá
en reuniones de diversos grupos: reunión de pabellón, reunión de
personal, reunión de taller, reunión del Comité del Periódico, etc.,
en las cuales el médico juega un papel psicoterapéutico (ibid,p.68).
Y es eso , el “instrumento institucional”.
- A.L.: Pero la institución aquí ¿qué es?
- G.L.: Es lo que rodea los grupos, lo que determina los grupos, esos
“consejos”, etc., todo como en mi análisis del T.Gropu, la institución
es lo que estructura las interacciones. Dicho eso, existe una gran
diferencia entre esa corriente y la mía: en esta época, en el medio
psiquiátrico, el analisis institucional era realizado desde el
interior por los profesionales mismos, mientras que el psicosociólogo
interviniente, el socioanlista, no está en el interior del
establecimiento, el vien desde el exterior.
Además los psiquiatras de Saint-Alban (Lozère) decían: “Nosotros no
tenemos necesidad de psicosociólogos que vengan de fuera. Hacemos eso
nosotros mismos desde hace tiempo ya. La sociología forma cuerpo con
nuestra actividad terapéutica. Sería difícil aislar una dimensión
psicosociológica”.
Existía pues una oposición entre la psicoterapia institucional y
nuestra “psicosociología institucional”. Pues nuestro A.I. era desde
el principio , una variante de la psicosociología de consulta y de
intervención. Y mi préstamo de la psicoterapia institucional era
finalmente limitado
Llego ahora a lo que pasó durante el año 1962 que ha sido decisivo
para esta primera fase de producción del A.I.
Tres encuentros determinantes han tenido lugar en el curso de este año:
1. El “Coloquio Jean-Jacques Rousseau” organizado por el bicentenario
del Emilio y del Contrato Social, que ha tenido lugar en Junio 1962 en
el Centro cultural de la Abadía de Royaumont.
2. En Julio 1962, el primer curso de dinámica de grupo de la UNEF
(Unión Nacional de Estudiantes de Francia), que se ha llamado
“Royaumont I”.
3. En Diciembre del mismo año siempre, un nuevo coloquio, esta vez
sobre “el psicosociólogo en la ciudad” del cual se publicaron las
Actas en 1967.
- A.L.: Comencemos pues, si tú quieres por el coloquio sobre Jean
Jacques Rousseau.
- G.L.: El Contrato Social, según Rousseau, es un acuerdo fundador del
género humano y también del orden político: para que las personas
puedan decidir que la mayoría prevalecerá sobre la minoría (lo que es
funcionalmente democrático), es necesario que exista en principio una
unanimidad (implícita) sobre ese principio.
- En el T.Group las decisiones debían ser tomadas por unanimidad: para
que el T.Group pueda funcionar, es necesario, se dice, analizar los
desacuerdos, lo que supone un acuerdo previo a los desacuerdos.
- Se podría pues describir la dinámica del grupo en términos de
contrato social, e, inversamente, la dinámica del grupo permitía
comprender la intuición que está en el corazón de El Contrato Social.
Luego está el Emilio y “la educación negativa”. Es así que los
psicosociólogos aceptan no intervenir sobre el contenido y ser
simplemente animadores de los grupos de reflexión, de ensayar la
instalación allí de una democracia de intercambios y no la sumisión de
participantes a un conferenciante que está allí para tomar la palabra
porque ha venido como experto internacional.
Nosotros habíamos organizado para ese coloquio talleres animados por
psicosociólogos (estábamos convencidos en ese momento que los
coloquios tradicionales debían ser abolidos y reemplazados por
coloquios autogestionados). (Pensándolo desde hoy, me acuerdo con
sorpresa de nuestra pasión en esa época. Es necesario sin embargo
considerar que eso formaba parte de un clima que preparaba el Mayo del
68, ¡lo que no es cualquier cosa¡.).
Los expertos invitados a este coloquio internacional protestaron
pronto. Dijeron "No, nos toca hablar a nosotros". Y los académicos
rusos invitados, añadieron: "¿Ustedes, quieren que volvamos a la
escuela maternal?",¡ somos adultos¡.
Finalmente, quien presidía la sesión plenaria dijo: "Se ha terminado
con los talleres, se ha terminado con la dinámica de grupos; se va a
trabajar solamente en asamblea plenaria, continuadamente".No era ruso,
sino suizo. Era miembro de la inteligencia, la cual no tenía ningún
interés por nuestras elucubraciones de la época, y las consideraba
irrisorias.
Había entre el público del coloquio otros psicosociólogos que estaban
allí no para asistir a este congreso, sino para preparar conmigo el
curso de la UNEF, que debía hacers e en el mismo Centro Cultural, en
Royaumont, un mes más tarde. Uno de ellos me dijo: "Seguramente, ellos
han puesto fin al analisis de grupo en los talleres, pero la asamblea
plenaria tradicional de este coloquio es un grupo, y nosotros podemos,
en consecuencia, transportar el análisis que se hacía en los pequeños
grupos, a esta reunión que es el lugar del poder, el lugar donde
hablan los invitados internacionales, y no el público que está allí,
según ellos, solamente para escucharles...Se puede analizar por el
método de la dinámica de grupo lo que sucede en esta asamblea
plenaria".
En efecto, se podía analizar ese directivismo, se podía decir por
ejemplo: "Suprimiendo los talleres, ustedes creen hacer una pequeña
revolución, pero ustedes han hecho una contra-revolución; ustedes han
restablecido un viejo modelo de congreso, un orden antiguo, el del
discurso de expertos, es decir de aquellos que tienen solamente el
derecho a la palabra. Ustedes instalan aquí la clase magistral...".
Ahora bien, para nosotros, militantes de la autogestión pedagógica,
ya, en esta época, la clase magistral era el enemigo principal.
- A.L.: ¿Tu hiciste aquí la misma crítica que tu habías hecho del
T.Group?
- G.L: Sí, diciendo que igual que se puede analizar un grupo de 15
personas, de la misma manera se puede analizar uno de 50; incluido el
"golpe de estado" del presidente.
- Como estábamos allí para preparar el curso de la UNEF, dijimos: "En
un mes nosotros vamos a animar a lo largo de dos días una reunión de
conjunto de los cursillistas apuntados para analizar lo que sucederá
en el conjunto del curso".
Al mismo tiempo, reflexionando en la dimensión institucional de los
cursos de formación, y por lo tanto de lo que se iba a hacer para la
UNEF, pensaba que si se aplicaba esta posibilidad de análisis de la
dimensión institucional, se podría ir más lejos.
Yo propuse pues, gestionar este curso por los cursillistas mismos,
tanto más cuanto la autogestión en la universidad comenzaba a
interesar a los dirigentes del sindicato de estudiantes. Pero eso no
fue aceptado por mis colegas psicosociólogos, ni incluso or el
sindicato de estudiantes. Se convino solamente que intentaría una
autogestión de eso que se llamaba "los encuentros culturales de la
tarde".
Ahora bien , como los cursillistas estaban apasionados sobre todo lo
que pasaba en los T. Groups de la mañana, no hubo demasiados
voluntarios para organizar un comité de gestión para las tardes del
cursillo. Y en consecuencia dichas tardes no fueron verdaderamente
autogestionadas: había un comité fantasma de autogestión, y yo debía
invitar personas para animar esas veladas culturales.
Hubo una crisis importante al final de la primera semana. Fui a
consultar a Paris a un psicosociólogo, Eugène Enriquez, a quien relaté
lo que sucedía. Nos pareció evidente que este "curso de formación de
dinámica de grupo", era al mismo tiempo, sin que fuera explícito, una
intervención sobre la organización de la UNEF que había organizado el
curso con la MNEF (Mutuelle Nationale des Etudiants de France). Pero
nadie quiso compartir ese diagnóstico y los T.Groups se mantuvieron en
su forma inicial.
En Diciembre del mismo año, hubo en Royaumont, un coloquio del cual
fui el inspirador; estaba consagrado a la psicosociología de los
grupos. La mayor parte de que eran en aquellos momentos reconocidos en
Francia como psicosociólogos profesionales vinieron a hablar durante
dos días sobre su oficio. Yo presenté con mis colegas animadores del
curso de la UNEF un informe sobre ese curso y más en general sobre los
cursos de formación en el que hablaba de autogestión en la formación
de los adultos.
Se hablaba mucho en ese momento de autogestión, la Yugoslavia Titista
que pretendía practicarla estaba de moda y en Julio de 1962 se hablaba
también de autogestión en Argelia que acababa de obtener su
independencia. Se hablaba pues de autogestión en un pequeño mundo
político innovador, y también, un poco, en el campo de la
psicosociología.
Yo ya he dicho que en ese momento no trabajaba en una institución de
enseñanza, estaba de agregado en el CNRS. No me ocupaba pues de
problemas de pedagogía escolar en las las clases.
Estaba sin embargo habitado por una pasión pedagógica; ((Hoy no lo
puedo comprender y no sería capaz de explicarlo, o incluso de hacer el
esfuerzo para intentar conocer las razones). Me ocupaba, pues, de la
formación de adultos por la dinámica de grupos, y el T.Group me había
interesado sobre todo en tanto que dispositivo pedagógico innovador.
Pero yo no era reconocido como psicosociólogo.
Había en París cuatro o cinco asociaciones de psicosociología: la ARIP
(Association pour la recherche et l´Intervention Psychosociologique),
la ANDSHA (Association Nationale pour le Developpementt des Sciences
Humaines Aplpliquées), el GFS (Groupe Français de Sociométrie), etc.
Había en esos grupos personas que eran reconocidos en su medio como
psicosociólogos profesionales y yo me había formado participando en
sus cursos.
Frecuenté esas asociaciones de psicosociólogos al final de los años
1950 para formarme, antes de comenzar personalmente a animar los
T.Groups.
Es una de las fuentes del análisis institucional tal como yo lo
proponía.
- A.L.: ¿El A.I. que tu proponías en aquella época era de hecho una
crítica a la psicosociología de los grupos, y de alguna manera una
alternativa?.
- G.L.: Exactamente: para mí el A.I. era ante todo una versión crítica
y un poco politizada de la psicosociología clínica nivel de los cursos
de formación y de las intervenciones en las "instituciones".
Participaba desde 1959 en la revista Arguments donde habíamos
publicado con Edgar Morin en 1962, una investigación sobre la micro-política.
Nos parecía que hacía falta renovar la política contra el socialismo
burocrático del Este y definir un microsocialismo capaz de evitar la
burocratización y utilizando permanentemente la dinámica de grupo y el
Análisis Institucional para evitar los riesgos de burocratización. Era
nuestra utopía...