Homenaje a Pichon
Equipo de Psicólogos Sociales del Instituto Superior de Enseñanza “Intercambio”
En la jerga de las diferentes tribus urbanas que pululan por nuestra acrisolada ciudad, podrían escucharse, frente a la figura de Pichón, voces como éstas: ¡Grande!… ¡Maestro!... ¡Capo!... ¡Genio!… ¡Troesma!... y hasta ¡Grosso, sos lo más!. Todas ellas aparecerían como válidas expresiones con las que un Psicólogo Social definiría el carácter, la obra y el genio de este argentino que descolla con su espíritu crítico, su habilidad para trascender su propio entorno y su fuerte compromiso ético-profesional en el campo del conocimiento.
Pensar en los aportes con que enriqueció la producción intelectual argentina y latinoamericana implica un costoso esfuerzo de síntesis dado lo vasto, dinámico y significativo de su obra.
Sus ideas se suceden, como los eslabones de una cadena que se entrelazan curiosa y creativamente, no precisamente para atarnos a preconceptos o modelos pre-existentes sino para la construcción de fuertes lazos de vincularidad, que se plasman en “redes” de contención que lejos de estar cerradas, presentan eslabones abiertos para seguir construyendo y creciendo y que además, significativamente por curiosa oposición, constituyen, a su vez, puntos de sostén para quienes necesiten y se atrevan asirse a ellos.
El Maestro tuvo la humildad de los grandes y la generosidad de los que tienen mucho para dar.
Su concepción del aprendizaje impacta hoy el campo pedagógico y social; los cambios que se asoman al campo de la educación presentan tímidamente como basamento, algunos de sus principios, pero sólo se alcanza una aproximación… un “como si”… que no llega a dar cuenta de la importancia, la profundidad y lo precursoras de sus consideraciones.
Hoy se plantea como novedoso y necesario para la transformación social, el aprendizaje como proceso participativo, dialéctico,
autónomo, integral, significativo, creativo, etc.; aspectos que ya en su momento, sistematizó Pichón dando lugar a la técnica del
grupo operativo.
El legado del
ECRO, abierto también a nuevas concepciones, se nos aparece como una herramienta al alcance de todos, para comprender y resignificar la realidad.
La noción de
sujeto histórico, productor y producido permite la comprensión y visualización de su dimensión social. La actitud crítica de ese sujeto permitiría el desequilibrio cognitivo, la desestabilización de lo homogéneo, y la deconstrucción de lo
instituido, y pone al propio sujeto, en el lugar de aquel que da lugar a la construcción de lo
instituyente.
La
dialéctica misma que propone Pichón en su teoría, nos invita a todos sus seguidores a la discusión productiva, oponiendo lo legal y no legal; lo sistémico y no sistémico; lo prescripto y lo oculto; lo oficial y no oficial… no para estereotiparnos en posturas estériles o dilemáticas, sino para que alcancemos un estadio superador, ya sea para ratificar o rectificar su teoría; lo que seguramente le haría a él mismo, sentirse orgulloso de sus proposiciones; teniendo ciertas certezas acerca de esta afirmación, dado lo humilde y abierto de su pensamiento.
El reconocimiento de los
valores a los que invita Enrique Pichón Rivière,
las herramientas y estrategias que sugiere para adaptarlos activamente a la realidad y el
compromiso ético-social en su tarea, plantean la posibilidad de este sencillo y rotundo homenaje a su memoria.