Graciela Jasiner
Homenaje a Enrique Pichon Riviere
Agradezco a la gente de Apsra, y en especial a Joaquín Pichon Riviere,
por haberme invitado a un panel de tan prestigiosos profesionales, en
el campo de la Psicología Social, para rendir un homenaje a mi querido
maestro que me enseñó a creer en la magia de los grupos.
Además de Psicóloga Social, soy psicoanalista y directora del
Instituto de Investigaciones Grupales. Investigo el tema de los grupos
y considero que los grupos -tanto los pequeños grupos como los de
numerosidad social- son espacios curativos y de prevención en salud
mental. Desde allí hablaré.
¿De qué manera rendir homenaje a un maestro?
Decidí contarles, algo sobre la Antígona de Sófocles.
Antigona, hija de la relación incestuosa entre Edipo y Yocasta, como
siempre sucede en la tragedia griega, lucha contra el destino.
Creonte un déspota jefe de Atenas, mata al hermano de Antigona, por
haberlo traicionado y prohibe que se le dé sepultura a su cuerpo.
Antigona decide darle una sepultura digna a su hermano, aunque le
cueste la vida. Quiere defender su dignidad, y la de su familia, con
los homenajes correspondientes.
Las grandes obras de la literatura, los mitos, tienen mucho para
enseñarnos, quisiera subrayar hoy, el valor de un homenaje.
Resulta importante la lectura de Antígona en un país donde tanto
sabemos de los excesos de nuestros dirigentes, de nuestros Creontes....,
Como Lacan nos ennseñó: lo que no se inscribe simbólicamente, a través
del correspondiente homenaje, retorna en lo real y de la peor manera.
O sea que festejo este homenaje, y también haber elegido un día del
Psicólogo Social. Se trata de un ritual que señaliza del mejor modo el
camino.
| Con Enrique Pichon Riviere, aprendí a creer en los grupos y entendí
que pensar, supone siempre un acto de transgresión, de ruptura de una
totalidad, de travesías sinuosas, dolorosas y a la vez llenas del
júbilo de la creación y de la esperanza.
Elijo servirme del Pichon poeta, bohemio, audaz, trasnochador, que se
atreve con la oscuridad, que se interna en lo problemático, pero no
para resolverlo con linealidad, sino para darle la dignidad de lo
complejo. Con Enrique aprendíamos a amar la noche, y con la misma
pasión, a inventar dispositivos grupales, y formas audaces de
intervenir en las instituciones.
Me doy cuenta que muchos de los que nos formamos con Pichon, nos
atrevemos a interrogar los dogmas teóricos, los dispositivos clásicos,
y todo aquello que tiene la irremediable quietud de lo obvio.
Reconocimiento de una deuda. Y las deudas con los maestros, sólo se
pagan con producción propia. Producir, es este, mi modo de
agradecimiento. Y es en las huellas de este camino, que hoy hablaré.
Un homenaje no es, pensar lo que ya pasó, sino el efecto que lo que ya
ocurrió tiene sobre nuestra experiencia presente.
Mi apuesta para la Psicología Social, sigue siendo la de problematizar
el campo, intentando abandonar las lógicas únicas, releyendo
creativamente al maestro. Propuesta de inscribir la Psicología Social
en los debates de nuestro tiempo, y de otorgarnos a nosotros mismos la
libertad de investigar e inventar lo nuevo. Sostener esta apuesta, no
es sin esfuerzos. Pero el esfuerzo es apasionante.
Dice Merleau Ponty “la moral de un intelectual debe ser la moral de la
incomodidad “Estar incómodos supone por ejemplo investigar, interrogar
nuestros dogmatismos que sólo habilitan para lo previsible. Para
investigar es necesario recuperar la capacidad de dispositivos
técnicos, y renunciar a las rutinas y lo ya sabido. Cuando una
formación es dogmática el profesional está tranquilo, no se incomoda,
pero el precio que paga es que, el que el que lo tiene que habilitar
es siempre el Otro.
En 1958 se realiza la tantas veces vuelta a citar, Experiencia Rosario
que hoy, podríamos decir inauguró un tiempo infinito, de trabajo con
grupos, y de la psicología social pichoniana
El viaje a Rosario fue en cierto modo un viaje mítico, iniciático
Iban en aquel tren, Bauleo, Ulloa, Beger
Ese tren albergaba una ilusión: la de llevar las armas del
psicoanálisis al trabajo con la comunidad.
Un viaje habrá sido iniciatico si anunció un nuevo tiempo y si lo
externo devino viaje interior. Pero ésto solo sucede algunas veces en
la vida y esto solo se sabrá a posteriori
“Si cuando tomamos el tren de vuelta nos tiran con bosta, esto quiere
decir que cuando un grupo como este hace en Rosario lo que terminamos
haciendo, al irse le tiran con bosta”, habría enseñado y a la vez
advertido, Pichon a sus discípulos.
Estaba dicho: el maestro no avalaría delirios interpretativos.
Pichon fue el iniciador de un cierto modo de transmitir y de
intervenir en psicoanálisis, de operar con los grupos.
Pichon fundó una Escuela.....no una institución, ni un instituto, esto
tiene un sentido en la lógica de las inst.......importancia de su
marca fundacional.
Tanto Pichón como Lacan, se alejaron de las sociedades donde se jugaba
el poder hegemónico, y ambos fundaron algo virulento:”una Escuela”. En
la escuela de Lacan podían entrar no analistas, él había sido
expulsado de la Asociación Internacional de Psicoanálisis, y buscaba
desbaratar la impostura, apuntaba al público en general. Para entrar a
su escuela no había que ser analista, lo cual era desde ya una novedad.
En el tema de las intervenciones Pichon marcó un estilo.
Personalmente me llevó muchos años entender en la Clínica, y en la
Coordinación de Grupos lo que Pichón nos enseñaba respecto a la
direccionalidad de la interpretación : la operatividad, o sea, la
posibilidad de una interpretación de producir algún efecto de cambio
más allá de la sublime “Verdad” de dicha interpretación.
En algún momento entendí que se insinuaba, allí un duro golpe contra
la monarquía de la Verdad, que Pichón apuntaba a que la intervención
produzca un cambio.
Cuestión que nos remite al tema de la direccion en las intervenciones
del coordinador
Quienes me conocen saben que cuando digo dirección, no digo
directividad. Sostengo que los grupalistas en la Argentina tal vez por
dejar la directividad nos hemos olvidado a veces de la Dirección.
Los antiguos timoneles saben que cuando se navega es mejor no perder
la costa de vista. Quiero dejar planteada una cuestión.
Pichon trabajaba con la ansiedad, con la angustia. Incesante búsqueda
de Pichón de llamar “locura” al padecimiento humano para no caer en
las burocratizaciones, y por lo tanto iatrogénicas clasificaciones de
los diagnósticos psiquiátricos, que encasillan al sujeto.
¿Cómo se sostiene esta línea en tiempos en los tiempos actuales en que
se ponen tantas etiquetas, TOC, Sindrome de Panico... ?
Hay en nuestros días patologías que nos avisan que por mucho que el
biologicismo banalice la angustia, reduciéndola a una anomalía
neuroquímica, o genética, la angustia crece en nuestros días, y sin
embargo, la angustia ha perdido su dimensión trascendente en la
clinica, Pichon trabajaba ese eje en los grupos, y hoy el ribotril, el
lexotanil, y sus derivados, lo que buscan de la mano de los
psiquiatras es suprimirla, que la gente pueda seguir todos los días y
en cada instante funccionando acopladamente al sistema. Consumo de
medicamentos ansiolíticos, tan rentable para las multinacionales
farmacéuticas como empobrecedor para el Sujeto.
A Pichon le gustaba compararse con Sócrates......Intentaba poner en
juego la Mayéutica provocar preguntas y pensamientos en el
interlocutor. Insolencia socrática.
Pichon era un psicoanalista “barrero” ¿Qué quiere decir barrero?
Podríamos dividir a los futbolistas en dos grupos: los que sólo juegan
cuando la cancha está en condiciones, es decir, cuando no hay barro y
los futbolistas más de potrero que juegan con la cancha en cualquier
estado.
Pichon enseñaba a jugar con la cancha en cualquier estado, a no rehuir
la escena del juego. Atender a pacientes con conflictos familiares, a
alcohólicos en una villa miseria, o en un tranvía convertido en
dispensario.
Pichon, nos enseñó aún en los grandes grupos, los de la numerosidad
social, promovemos la transformación subjetiva de cada quien.
En "Psicología de la vida cotidiana", entre inundaciones, fútbol y
vacaciones, dice:
"La Psicología Social se esfuerza por salvar en cada hombre ese
conflicto, entre el peligro de la alienación y el miedo a la libertad,
que lo desgarra interiormente".
"La labor, continúa, consiste en indagar las dificultades que cada
sujeto tiene en un grupo: la familia, la empresa, la comunidad".
Subrayo cada sujeto.
Trabajando con Fernando Ulloa, él nos planteaba la pregunta: ¿cómo se
hace para sostener esta propuesta pichoniana de cambiar a cada quien,
aún en los grupos de numerosidad social?
Como se darán cuenta estoy ubicando un Pichon Riviere, grupalista,
psicoanalista y Psicólogo Social.
Pichon leia mucho......se nutria del marxismo, del surrealismo, del
arte.
Roberto Arlt , Lautremont, Sartre. Se ocupaba del sujeto del
inconciente,
Voy a proponer que más allá de las
Rompió con el psicoanálisis kleiniano, y con los postfreudianos de su
época afincados en la burocratización de los recintos de la
Internacional y su orientación a un universo puramente en el reino de
las fantasías, y buscando que el paciente se identificara con los
ideales del analista.
Pero es mi homenaje, recuperar su legado, y en cada dispositivo con
que trabajo, no olvidar que se trata del carozo del ser, de un sujeto
que sufre, que teme, lo cual nos deja sin duda en una vereda por lo
menos diferente a la de la microsociología americana.
Pichon se dejó enseñar por la locura, por el arte, por los poetas, por
los pintores, por los filósofos interrogando desde lugares marginales
los discursos oficiales.
Planteo que el psicoanálisis y el arte dejaron ayudaron a Pichon a
sostener respecto a las psicologías sociales que iban de la mano de
los poderes hegemónicos, una cierta marca de extraterritorialidad, lo
cual esperemos nunca deje de ocurrir con el campo que Pichon dejó a
nuestro cuidado.
Pichon nos enseñó a quienes estábamos cerca, un saber hacer, nos
enseñó a transitar con permeabilidad los caminos de lo que luego de la
mano de Lacan llamaríamos la letra.
Pichon tiene una lógica tributaria de su tiempo teórico, y pienso que
hay debates que habria que sostener algunos debates, para mantener con
vida esta psicología social. Una psic. Soc. no pragmática, sino que
sostiene en sus entrañas a Freud, a Lautremont, a Roberto Arlt, y a
Jacobo Fijman, mezcla rara de arte y locura.
Mezcla de tango y de surrealismo de mitos guaraníes y partidos de
football y que recupera su sentido sólo si deviene Crítica de la Vida
Cotidiana. Propongo pensar lo que llamo “los usos actuales de la
Psicología Social.” La tarea de la psicología Social remite a la
posibilidad de operar cambios, pero esto es sólo posible si logra
mantenerse viva negándose a convertirse en un saber muerto, campo de
aplicación de lo ya sabido. Pareciera que hay algo que tendríamos que
reinventar.
Que los psicólogos sociales tomen su antorcha, que puedan servirse del
maestro, para ir más allá de él, es responsabilidad de quienes algo
tenemos que ver con esta formación.
Mantener viva la llama de la mística pichoniana , es recrear en cada
oportunidad, en cada grupo, en cada uno de nosotros, la alegría, la
esperanza, el coraje de la transgresión, que deviene en acto
instituyente, en la siempre compleja, pero apasionante navegación
hacia la Tarea.
Toda vez que coordinamos con poesía, que podemos alojar el dolor, la
pregunta, que cuestionamos los sentidos únicos, que nos atrevemos, que
no retrocedemos, Pichon nos reconoce como sus discípulos.
La alegría, la esperanza del coordinador, la pasión, son definitorias
en
mantener viva la llama de la mística pichoniana , es recrear en cada
oportunidad, en cada grupo, en cada uno de nosotros el coraje de la
transgresión, que deviene en acto instituyente, en la siempre compleja,
pero apasionante navegación hacia la Tarea.
Pichon no retrocedió. Hizo su parte. Nos legó una oportunidad. Acaso
podamos seguir aprovechándola. .