Por Joaquín Pichon-Riviere
El
miércoles 4 de septiembre de 1957, a la noche, cayó sobre Buenos
Aires una nevada mortal.
Los invasores habían hecho su primera jugada.
Por suerte, hay muchos que recuerdan ese día.
Fue mi primer encuentro con Juan Salvo, el Eternauta.
Durante 2 años me acompañó, todas las semanas, hasta finalizar el
colegio secundario.
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Así fue que, durante un extenso relato que duró casi 2 años, en que
durante la historia fue ignorada sistemáticamente la identidad del
verdadero invasor, referida constantemente con el pronombre "ellos".
Con el Eternauta aprendí que no es casual que la resistencia esté
formada por hombres comunes, cotidianos.
Ni que el más humilde sea el responsable de tomar las decisiones más
importantes.
Hay un elemento fundamental en esta historia, es la de el héroe
grupal o colectivo.
Con él aprendí el concepto de Grupo Protagonista, como un homo-gestalt
que se mueve en distintas direcciones que finalmente confluyen
hasta rearmarse, manteniendo cada uno, como miembro del grupo,
su especialidad. La historia se fue construyendo semana a semana
y la realidad concreta la modificaba constantemente |
La Argentina real, de la nevada mortal, estaba nuevamente atrapada
con un nuevo golpe militar. Mientras tanto, los invasores de papel y
tinta china, establecían su base general de operaciones sitiando al
Congreso. Sede y símbolo del poder del pueblo y de la democracia.
El Eternauta no es la primera historieta argentina, solamente por
estar realizada y ambientada en nuestro país.
Hay un lenguaje, una forma narrativa, una reconstrucción de lugares
y zonas reconocibles para cada lector.
Barrancas de Belgrano, la cancha de River, el subte de la línea D,
los carteles apoyando a Frondizi, y muchas otras cosas, son un telón
de fondo que para nosotros era también figura.
La historia del Eternauta es la historia del comic argentino.
Conocer la historia de Juan Salvo, navegar entre las imágenes,
desentrañar cada frase, es una forma de interiorizarnos en la vida
de un país cuya realidad pide a gritos un poco de fantasía, aunque
venga en forma de nevada mortal.
Psicología Social para principiantes, es a su manera un comic, una
historieta.
Pero al igual que con el Eternauta, les digo, no se dejen engañar
por su formato, porqué el contenido no es una historieta. Ninguno de
los dos es ingenuo y los dos tienen la fuerza del testimonio que
puede modificar la realidad.
Por eso estoy muy agradecido a Juan Carlos Kreimer, el director de
la serie, por haber tenido la iniciativa de la colección y de
incluir a Pichon Rivière como uno de los autores que merece tener
lectores principiantes.
También agradecido a Pablo Sapia por sus dibujos.
Estoy muy feliz que la imagen que eligió para representar a nuestro
padre es la de un Pichon productor, en la plenitud de su pensamiento
y de su fortaleza física.
Cuando tengan el libro en sus manos, fuertemente recomiendo que no
se priven de tan grata experiencia.
Si lo hacen, podrán observar que Pichon, una vez llegado a esta
plenitud, ya no envejece. Su personaje se mantiene así. Pienso,
siento, que es lo que ha sucedido en la realidad.
Muchas veces me han preguntado si su pensamiento, sus desarrollos
teóricos, etc., habían envejecido. Si no debiera haber una
actualización.
No es una pregunta que me molesta, pero si muchas veces me intriga.
Quien conoce de verdad su historia y su producción intelectual, no
puede dejar de considerar a esta pregunta como superficial.
Ellos no se dan cuenta que la propuesta de Pichon está centrada en
la acción, pues sin ella no hay capacidad de modificación de la
realidad. Aquellos que deciden leer el libro encontrarán en la
página 71 una viñeta donde el dibujante Sapia pone en boca del
personaje de Pichon, en el globito de la historieta: "el problema es
que carecemos de profesionales capaces de operar en la comunidad.
Sin esos operadores sociales no podemos superar la etapa del
diagnóstico"
Esta situación corresponde a la etapa más brillante del IADES,
Instituto Argentino de Estudios Sociales.
El diagnóstico corresponde muchas veces a la especulación teórica.
Algo así como la estrategia. Pero la operación, que es táctica pero
también tiene su estrategia, corresponde al campo de acción, que es
donde se gana la guerra contra la alienación social.
De esta necesidad de psicólogos sociales, para operar, nace el
proyecto de la escuela de Psicología Social.
Hay otro aspecto, más íntimo y familiar que quisiera compartir. Es
hacia los nietos de Pichon. Por eso quiero agradecer en especial al
ilustrador, por hacer aparecer a Pichon con pipa. Porque los nietos
de Pichon, Santiago, Mariana y Florencia, hijas de Enrique hijo, lo
llamaban al abuelo "Tato pipa".
Me agrada que sea recordado así.
Ahora quiero agradecer muy especialmente a Gladys Adamson.
Por muchas más cosas de la que ustedes o ella misma podrían
imaginar.
En primer lugar, por considerar en forma correcta la acepción del
término "principiantes", como se llama la colección, pues
principiante es el que inicia algo. Y como dice en diccionario en su
introducción para "principiar" esto es "Pasar una cosa de no estar
existiendo o haciéndose, a estarlo".
En segundo lugar por ser respetuosa del tratamiento de la
información, buscando la mayor objetividad posible y evitando la
tentación de caer en aspectos planfetarios bastante alejados de la
realidad.
Finalmente por no hacerle decir a este Pichon del libro, cosas que
no fue o que nunca dijo el Pichon de verdad.
En resumen, este libro es realmente para principiantes, como lo fue
también Leonardo da Vinci en los talleres donde aprendió. Este es un
libro serio, denso, completo. Mucho más rico que mucha de la
información que algunos creen tener sobre la obra de Pichon.
Quisiera despedirme diciendo que me gusta pensar en nuestro padre
como Juan Salvo. Una persona que a pesar de las dificultades, nunca
dejó de tener un proyecto. Que defendió con intensidad y creatividad
a sus ideas. Que nunca escapó del compromiso y la responsabilidad
que se asume cuando se trabaja con personas. Que el hombre es, lo
que es, por la construcción de su red de vínculos. Una tarea que
solamente se puede hacer con un otro.
Gracias a Hugo Oesterheld, creador del Eternauta, víctima de la
intolerancia ideológica durante el proceso militar y a Enrique
Pichon Rivière, también víctima de la intolerancia de muchos de sus
colegas.
Ambos fallecieron en 1977 y están aquí reunidos junto a ustedes.
Gracias a sus obras.
Que el Eternauta y la Psicología Social para principiantes, siempre
los acompañen.
Muchas Gracias.